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miércoles, 8 de junio de 2016

DEL USO Y EL DESUSO DEL PIJAMA
















Debí hacerte caso
y soñar a pelo.

Ahora que abro
de nuevo la caja
     de plástico
          de ropa
              de verano
Pandora remprime un grito
de gato muerto
al ver en el fondo
deformes y finitos
mis pijamas.

Llevan todo un año
agazapados
esperando el primer
atisbo del estío
cualquier
arista en la memoria
para morderme y (re)volverme
mezquina.

Me reprochan, azules,
la indolencia de entonces
cuando cubrían mi cuerpo
y yo desdeñaba
la felicidad tranquila
contigo.
Cuando preferí
la vorágine absoluta
de caminar
desnuda.

De dormir sola.



miércoles, 9 de marzo de 2016

NARCISOS

Solo cuando descubro
que me atraviesa
el aire que no soy
si no cuenco vacío,siembra
arrasada por ejércitos
de langostas
                       me planto.

Y eso que aún tengo ojos que
podría arrancármelos,servirlos
en una bandeja
ofrecerlos como
postre
en vez de buñuelos
o de uvas.
                   

Pero no, esos me los quedo yo
para ver venir
                        por la linde
a los que se nutren de su reflejo
líquido y custodian
con avaricia el amor, las manos
el agua
que nos conforma.

Pobres
incautos, no saben
que el mito
les condenó a morir
ahogados y para entonces
yo seré un punto casi
microscópico
entre dos líneas
paralelas que fingen que se tocan
al final.
Estaré allí donde
no puedan
                  salpicarme.


martes, 1 de marzo de 2016

ANTIHÉROE



Ese hombre que lleva
pantalones de algodón
rosas 
y camisa de cuadros 
metida por dentro 
suda sentado en la bici estática de tu gimnasio. 
En él se combinan el hedor 
a cebolla agria de sus axilas con 
el exudado de lycra barata 
de sus calcetines recién estrenados. 

Tiene amarillas
las uñas y hurga
con saña su nariz con el dedo
meñique. No advierte  
las arcadas contenidas a ambos lados 
el aviso 
del apretado monitor de Crossfit: 
“Perdone señor aquí no se puede 
 entrar con zapatos 
                                   de calle” 

Las máquinas no cesan en su compás 
alienante, los jadeos 
se concentran en captar oxígeno 
a bocanadas 
para quemar la última
caloría del día y tú también
observas a ese hombre
que pedalea 
con toda su fealdad 
(las ingles rosas aprisionando el sillín 
el último botón del cuello 
tercamente abrochado las gafas 
sucias) 
Disimulas, miras
hacia otro lado, imaginas
su desnudo blando
en los vestuarios
y envidias
                     (en el fondo, en
                                          secreto)
su animal, su escrupulosa falta
de pudor.

miércoles, 24 de febrero de 2016

BIG BANG



Se desmonta la armadura
caen el yelmo, la gola, los
codales la cota
de malla
Quedo diminuta desnuda
a veces
clavada en un punto
indeterminado
entre el páramo yermo
y el mar de Alborán. Otras
aúllo en silencio convertida
en absurdo grano de arena
salada
que viaja en la grupa del viento
 –el cuello quebrado por dejarme hacer por no
sostenerme-
peinando trigales de puntas
quebradas que no advierten
la caricia.

Y si todos los comienzos surgen
de la nada
aquí estoy he llegado
que estalle de nuevo
                                  la vida.

martes, 16 de febrero de 2016

ABISAL


Hoy reniego de la tierra
de este sur de este vaho
de simiente seca de boca
seca.
De fuego fatuo.

Y me dejo cubrir por el agua
hasta un submundo abisal donde
nadie me ve donde grito
sumergida
cada vez
                más
                       profunda
entre líquenes y criaturas
monstruosas
que me miran y se mofan
-lo veo en sus bocas atorrantes-
de lo humanamente mal
que soporto la presión.

Las partículas de luz se fagocitan
unas a otras y es aterrador
sentirse ir a negro
también.

Pero prefiero este vértigo este
gélido precipicio de voz ahogada
al silencio
indolente
que nos recorre mientras juntamos
los cuerpos en la orilla
-el mar nos provoca mordiéndonos los dedos
que permanecen laxos que no
se tocan-

Tan solo el viento se atormenta
para escupirnos a la cara

miércoles, 3 de febrero de 2016

HIJOS DEL RUIDO

Lo único que
nos borra
las piedras bajo los ojos
en los días normales
                (sólo eso: normales)
dentro del vientre abultado
de Metro Madrid es
ese oboe
que detiene   la prisa
el bandoneón
que pone rostro
a los hijos    del ruido.

Y con qué facilidad
con que falta de consciencia
ignoramos tantas veces
que en eso
consiste     la vida.

domingo, 20 de diciembre de 2015

GEOMETRÍA VARIABLE



Somos círculos
concéntricos
de llanto que contiene 
amor 
que acoge a la
vida
que abarca
las alas 
que abanican a peces
de río
que agonizan
vueltos
los ojos 
hacia el agua.
Que la sala el llanto
de aquel
que no puede amar.

Se desconcentró 
la rueda
volvió la vida a sus líneas
rectas
cayeron los párpados
que no quisieron saber
quién de nosotros
reventó
el mandala.

jueves, 10 de diciembre de 2015

CATA A CIEGAS






A pausados vahos
de espuma templada
que devuelven la sal
a mi boca
                 dormida
cuando muerdo la almohada
y me voy                        lejos.



Al almíbar que invade
y empalaga
de fluidos obscenos los patios
Invisibles
para colarse en mi suelas
para subir hacia arriba
para quedarse allí las moras.
“Moras, mauritas, las moras”



A sudor de cuero acre
a Terral de lengua
seca
a la saliva dulzona del sol
que corrompe las biznagas
a sur que hacia el norte trepa
en un camino de migas que
saben a oliva y retuercen
sus brazos contra el cielo.
Como invitándome a volver.



A nada de eso huele
ni sabe
esta niebla que amenaza
con volver inocuo todo
aquello que aún puedo degustar con
añadirme a su horda de espectros
(almas de nube venida a menos)
si me toca.



Vuelvo a cerrar los ojos
a arrebañar con la lengua
escondía
los restos de la cata.














lunes, 19 de octubre de 2015

Lo reconozco...

Lo reconozco
aún no sé bien cómo
evitar que broten
esos ramos
de expectativas
que suelen engancharse en mis costillas
como perchas siniestras
"Cuelga aquí tu abrigo más grueso"
me susurran altivas
aireando su cinismo. Sabedoras
de que no hay tejido alguno
que arrope al miedo
si acepto su trato.



Supongo que se trata
de una cuestión
de ensayo y error.
De abandonarse
con consciencia
a los instantes que te ofrecen
besar la palma
de sus manos oler
                           su nuca
unos segundos y saber
que sabe a ahora y a vida.
Porque nunca fue futuro
ni deseo de paso o imagen
                                      proyectada.
Tan solo eso: placer bienvenido.
         
   

jueves, 30 de julio de 2015

Habitaciones encendidas

Desde este ahora
-que es el mío y el de nadie más-
voy a dejar siempre
la luz encendida.
Cuando la apago tampoco es fácil:
la oscuridad desprende un hedor mascable
a soledad quieta.
Pero me aterra aún más
que la escena permanezca
exacta
con todo su desamparo
cuando vuelvo a pulsar el interruptor.


La silla rota el colchón
hundido la falta
de ventilación.
Ese reloj de pared impúdico
cuyo péndulo perfora
a voces los secretos.
No seré yo quién los camufle
con arrullantes hamacas sueños
viscolásticos con el viento
que agita los jazmines antes
de morir
en sus biznagas
con la arena que avanza
silente
y no censura al tiempo
porque puede
girar
y comenzar de nuevo
hasta el infinito.


Es hora de no
apagar las habitaciones
de mirar sin tapujos
con indiscreción
los muebles podridos.
De saber que están y
que se quedan hasta que yo decida
convertirlos en mota de polvo
minúscula
que solo se vuelve monstruo
cuando es sombra
que mi luz proyecta y agiganta.
Cuando yo dejo que lo sea.





viernes, 12 de junio de 2015

Be water





Los hombres que tienen
el pecho hueco
no entienden de abrazos abultados.
Y cuando te tocan no queman
ni duelen
ni siquiera te alivian
(hoquedades aparte)
del deseo torpe y enquistado como
el niño gordo
que tapona
el tobogán del parque.

Cuando un hombre con el pecho
hueco
te abraza
solo queda esperar un soplido
que estertora
cuando empieza.
Una especie de nada, un remanso
de intenciones
Un insoportable no saber
lo que un abrazo exige.

A aquellos que descubran hueco
su pecho
decirles que estoy enfema
de tactos mediocres
que no soporto las medias
tintas
de su abrazo necio.
Que prefiero que atesoren
sus hombros y sus dedos y su fuerza
y ensayen empíricamente
con
un mástil
con farolas, con esa papelera
a la que arrojan -miserables-
las caricias que llegan
a destiempo.

Pero conmigo no
que me convierto en piedra y
me cuesta
salir de sus troncos
vacíos
rodar por el suelo
hasta volverme agua de nuevo.
Saberme cualquiera y desatendida.
Reaprender.

miércoles, 3 de junio de 2015

Mejor así...
















Menos mal que ya no estás y no puedes
olerme el miedo tras el embozo
-ya nadie me besa así antes del sueño-
de otro día que comienza yermo.
Desgastadas ya las ganas de que algo
         extraordinario
                               suceda.

Y no puedes comprobarme así
con el pelo en la cara
así, derrotada y sin intención
ninguna de peinarme. Sin plantarme ante el mundo
con la cara lavada sin contestar
al tirano
como una escopeta.
                               Con las uñas sucias.

Espero que no pienses escaparte
de allá donde transites y aparezcas
espectral e impávida:
- ¿qué habéis hecho con todo aquello
que contruí para vosotros? -
Y te des cuenta de lo frágiles que eran
los cimientos que sujetaban
      tu casa
de que que ya nada importa más allá
de nosotros mismos.

Menos mal que yo estoy
y tú solo
en mi cabeza, en las hordas
de salvajes que asaltan
mi pecho cuando te pienso
en el dedo
torcido, irreverente y meñique
de mi mano izquierda.
En la ajada puerta del paraíso
tras la que espiabas
“Violeteras” de provincia.

Que te van a oir, abuela, que no hay lugar
para el sueño allá arriba que no vendrá
ese beso al final. Que está prohibido cantar.
Que para eso no sirven los palos
                                                   de las escobas.